jueves, 25 de septiembre de 2014

Half Ironman. III Calima





 "Una imágen vale más que mil palabras"

Vean este video sobre la prueba y después valoren ;)




 1,9 Swim + 90 Bike + 21,1 Run.
 
         Comenzaba con ilusión, incertidumbre y las dudas de competir en esta distancia. Sabía que tenía que hacer una prueba de half Ironman antes de mi principal objetivo de este año (Ironman de Mallorca) y que esta prueba sería mi primera prueba de fuego. El día anterior, recogí el dorsal y me dirigí al pantano de la Breña, cerca de Almodovar, por cierto impresionante su castillo. En el pantano, dejé todo colocado en la T1, las ruedas con la presión perfecta y todo en su sitío para poder ir con tranquilidad la mañana siguiente. Sinceramente, hacer esto con tiempo te da tranquilidad y te quita esa inestabilidad que puede aparecer por cualquier imprevisto. De esa forma, sólo tendría que ir por la mañana a Posadas y dejar zapatillas, gorra y portadorsales en la T2.

        Dormí en Cordoba, muy cerca de la Mezquita y en el centro de la Judería. Después de cenar un plato de pasta y algo de dulce, decidí dar un pequeño paseo por la ciudad. Afortunadamente tomé esa decisión, ya que la ciudad es preciosa. Escuchando música y sin ningún tipo de prisas atravesé el Guadalquivir, mientras solucionaba todo lo que pasa por mi cabeza y ponía fin a lo que sucede en el mundo (algo típico en mi) jejeje ;) La ciudad se ve mucho más bonita desde el Barrio del Campo de la Verdad. Para mi queda la imágen de la catedral desde "el Puente Viejo". 



          
           A las 7.00 a.m. ya estaba levantado, tomándome un café con leche y media tostada. Intentando no cambiar hábitos y rutinas,  a sabiendas de lo importante que es la alimentación en estas distancias. "Ya comeré en la bici", me decia a mi mismo. Me dirigí a Posadas, dejé todo en la T1 y me fuí con unos compañeros que conocí en Posadas hacía la Breña. Cuando llegué,  los jueces nos ayudaron a revisar rápidamente las bicis y a colocar todos los preparativos (Portabidones, geles, etc...). Una vez estaba todo listo, nos dirigimos a cámara de llamada y esperamos para lanzarnos al agua. La salida se dió a las 8:30 h. pero como este año no estoy federado, me hicieron salir 5 minutos más tarde, por lo que coger un grupo bueno en bici se haría complicado.



 
         Hice unos primeros metros muy cómodo, aunque no veía la boya de giro y me guiaba por una casa que se veía en un pequeño "cabo" que quedaba cerca. Iba muy confiado y relajado, sabiendo que me quedaba toda la prueba por delante (con sus tres disciplinas) y aunque me marqué un ritmo exigente, iba controlándolo todo. La vuelta fue más fácil, sobre todo en cuestiones de orientación, ya que la presa servía de referencia. Salí con ganas de comenzar el segundo segmento, ya que he estado entrenando mucho con la bici y me sentía con confianzas. Cuando corría por la rampa hacia arriba y miré el reloj, ví que había hecho demasiado tiempo para 1800 metros, aunque más tarde un garmin nos confirmó que fueron más de 2300 m.

         Con muchas ganas, y relativamente rápido, realicé la transición y comencé con el ciclismo. Tras hacer unos 4-5 kms de bajada, subida y curvas, llegué a una carretera más ancha y que me venía muy bien para mis cualidades, por lo que me acoplé y comencé a marcar un ritmo exigente. Me animaba porque iba progresando posiciones poco a poco y tenía muy buenas sensaciones. En todo momento, controlaba la hidratación y la alimentación, aunque sinceramente acabé con el estómago regular y cansado de tanto gel. Una vez entrado en el circuito en el que había que subir a Hornachuelos, dosificaba un poco en las subidas para poder exigirme más llaneando (Ahí me dí cuenta que el entrenamiento en la Sierra de las villas me había hecho ir mejor cuesta arriba que en llano). En la siguiente bajada intenté hidratarme y comerme una barrita energética, para posteriormente seguir el ritmo. El calor se hacía notar en este segmento y en los últimos 10 kms de bici eran con viento en contra, por lo que me volví a acoplar para intentar llevar un buen ritmo. Mi cuentakilómetros marcaba el km 90 y aún me encontraba en la carretera, asi que finalmente fueron 92-93 kilómetros. Por fin en Posadas, entro en la T2 para soltar la bici y estoy preparado para la carrera a pie.


     


          Aunque salí super motivado de la bici (adelantando "triatletas de postureo" con casco aéreo y cabra), empecé a pensar que la carrera iba a ser muy tediosa, algo que se haría más real cuando toqué el suelo, aunque la verdad es que me encontraba bastante bien. Empecé con mi conversación interna ;) y me dije: “¿Quién corre ahora?, a lo que tras completar la primera vuelta del circuito me contesté: "Le vas a tener que echar un par para acabarlo" ahí quedo la conversación, después de eso la verdad es que pense poco. Estaba muy concienciado en marcarme un ritmo constante que me llevara al puente de meta y tenía claro que no me iba a exigirme más de la cuenta ni que me iba a llevar por ningún otro atleta. Iba superando kiómetros y el calor era insoportable (cerca de los 42º), pero gracias a la increible involucración del voluntariado se pudo sufrir "un poco menos" en esta durísima prueba (más de cincuenta abandonos jusfican la dureza de la misma). Los voluntarios/as eran extraordinarios y sinceramente parecian empatizar el cansancio físico de los que estabamos compitiendo. El pueblo y demás triatletas que terminaron el tri-sprint no dejaron de animar durante todo el segmento de carrera y el voluntariado no paró de ofrecer productos durante todo el recorrido (geles, agua, sales, fruta...). Además de la organización, otros vecinos se encontraban con mangueras de agua mojando a los participantes y animando en todo momento. Teniamos que completar cuatro vueltas a un mismo circuito de 5 kilómetros, algo que propició esa fantastica implicación de la gente del pueblo de Posadas. Aunque hice una maratón muy lenta, comparada con los ritmos que normamente llevo, terminé bastante sobrado de fuerzas y sobre todo de ánimo. De ese modo, encaré la recta de meta y retomé mi conversación interna (en esta ocasión me guardo lo que pienso).  Terminé acordándome de toda mi familia (aunque digan que estoy un poco loco), de la gente que me quiere, de la gente que siempre esta ahí y sobre todo de mi padre, que siempre estará presente en mi vida. 







      No puedo terminar esta crónica sin antes agradecerle a mis patrocinadores su inmensa colaboración, en particular a Carmen Niño de Herbalife, Jorge Romero de Feal y Juan José García Marín del Banco Santander. Gracias a todos los colaboradores: Club de Triatlón Villanueva del Arzobispo, Escuela Municipal de deportes de Villanueva el Arzobispo, Bike 55, Gabinete Jurídico Pérez y Beteta, Diana del Castillo y su clínica de Fisioterapia, Fulgencio e Impacto fítness, Alfonso_Disbebil, Hijos de Gabino Paco, Muebles Moreno, Deportes Publisan, Hotel Torres y Clínica Vera-Cruz. Espero no olvidar a nadie. Muchas Gracias.

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