domingo, 7 de septiembre de 2014

Maratón de Madrid


     Llegó el día, después de meses de preparación, estaba listo para empezar a correr. Está claro que cada uno tiene sus inquietudes y motivaciones para completar los objetivos que nos proponemos y gracias a estos alicientes se puede conseguir todo los que queremos en nuestra vida. Yo tengo los mios y me aportan mucho, pero por ahora prefiero conservarlos en secreto y afrontar mis "historias" desde un punto de vista personal. Por lo tanto, el  objetivo principal de esta carrera era superar los 42.195 metros que me separaban de la linea de meta.


         Se dio el pistoletazo de salida desde la Plaza de Cibeles a las 9:00 h. Las sensaciones en general eran buenas, estaba nervioso a la vez que tranquilo y aunque no había dormido mucho, me encontraba bastante bien y estaba listo para disfrutarla al máximo.

       Hasta el Kilómetro 12, la carrera se situaba en el eje oeste de la Castellana. Hay que destacar, que el primer tramo tenía una ligera pendiente y que para mi era una parte importante de la carrera, ya que era una buena oportunidad para encontrar un buen grupo que se ajustara a mi ritmo. Podemos clasificar esta primera zona de forma muy favorable y con un perfil muy regular. Del km 12 al 25, nos encontramos con un segmento con desnivel negativo, aunque con tramos de subida. Sin darme cuenta me encontraba en el kilómetro 21 (ecuador de la carrera) y sabia que debía dosificar fuerzas, empezar a escuchar mi cuerpo, controlar bien el ritmo y no dejarme llevar por la euforia. Debo destacar el paso por el centro de Madrid, algo que disfrute muchísimo, tanto por los monumentos que dejaba atrás, como por la cantidad de gente que encontrábamos animando. Del kilómetro 25 y hasta el 35, tuvimos la oportunidad de atravesar la Casa de Campo. Tras pasar esta parte, empezamos con el ascenso a la parte alta de la ciudad y cruzamos el rio Manzanares. Esta zona es donde las fuerzas empiezan a flojear y donde el aspecto psicológico pasa a ser el más importante. Llegamos al kilómetro 35 y nos encontramos una parte bastante dura, hay que destacar las subidas del Paseo del Pardo y el Paseo de Recoletos (Regalo de la organización). Tras sobrepasar la anterior parte, tan sólo nos quedaban algunos kilómetros y ya todos deseábamos llegar a calle Goya y atacar el Parque del Retiro. Después de todo el recorrido, disfrutamos de los últimos metros por el Paseo del Duque Fernán Núñez.



       Aunque fue una carrera muy dura, ya que 3500 corredores del maratón se quedaron por el camino y no llegaron a meta, me gustaría deciros que correr esta distancia puede ser algo inolvidable. Además, no es necesario sufrir al límite para disfrutarla y sólo deben cumplirse dos requisitos para conseguirlo: una muy buena preparación y sobre todo tener ilusión y motivación para correrla. El ambiente, el recorrido y los ánimos de tu gente harán el resto.



Que tengáis un buen día #enjoychangeyourmind

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